Las 8 cagadas del mochilero novato

Siempre recordarás tu primer viaje de mochilero y probablemente después de probarlo no querrás volver a viajar de otra manera. Pero las primeras veces que salimos a recorrer el mundo a nuestro aire con la mochila a cuestas solemos cometer ciertos errores de mochilero novato, cagadas de tamaño monumental de las que seguro aprendemos para no volver a repetirlas. Estos son algunos de ellos y que por supuesto, también hemos cometido.

1. Llenar demasiado la mochila

Los primeros viajes de por libre se presentan llenos de ilusión, pero también de incertidumbre y algunos miedos. El mochilero novato suele llenar la mochila con «porsis»: «Por si hace frío, por si me pongo malo, por si me aburro, por si tengo que vestir un día elegante, por si me abducen los extraterrestres…».

Confieso, para mi vergüenza, que en mi primer interrail me fui con una mochila ¡y una maleta de cabina! En total cargué con 14 kg todos los días ¡Una auténtica locura! Sobre todo porque saqué ropa a la vuelta que ni siquiera me llegué a poner.

La mochila pesa más cada día que pasa, así que sé práctico, piensa bien qué es lo que de verdad vas a necesitar y sal a dar un paseo con ella antes de salir de viaje. Seguro que a la vuelta dejas en casa unas cuantas cosas «imprescindibles».

Está bien ser precavido, pero salvo que vayas a un lugar ignoto apartado de todo, probablemente encontrarás todo lo que pudieras necesitar a lo largo de tu viaje, pero lo más probable es que no necesites nada.

2. No revisar la caducidad del pasaporte

Son muchos los que se relajan al ver que aún les queda medio año para que caduque, pues mucho ojo porque en la mayoría de países no os dejarán entrar con un pasaporte con menos de 6 meses para su caducidad.

3. Coger el vuelo más barato sin mirar la letra pequeña

Ante una ganga la vista se nos nubla, el corazón se nos acelera y le damos al botón de comprar sin pensar. Yo misma he picado por ansiosa comprando un vuelo a Oslo para descubrir después que el aeropuerto estaba a 111 km de la capital Noruega. Así que lo que ahorré en el vuelo me lo gasté en el bus que me dejó en Oslo.

No solo se trata de comprobar que el aeropuerto está a una distancia razonable, hay que tener especial ojo en los vuelos con conexión por si hay que cambiar de aeropuerto o de terminal y cuentas con el tiempo suficiente.

4. Llevar comida

Esto es muy de jovenzuelo. Chico, en todas partes hay comida, y puedes vivir una semana sin jamón y sin el chorizo de tu pueblo. Pero, sobretodo, estás jugando a la lotería del aeropuerto. En muchos países no se puede ingresar ningún tipo de comida, ni facturada ni en el equipaje de mano. Si aún así estás empeñado, infórmate bien de lo que puedes meter y lo mismo a la vuelta. A un amigo le requisaron un queso envasado al vacío en un aeropuerto de París porque con el calor estaba semilíquido. Al final dependes de lo capullo que sea el que está revisando tus cosas.

Eso sí, estamos muy a favor de llevar un sandwich o bocata al aeropuerto para evitar los precios abusivos. Pero cargar durante el viaje con los embutidos a cuestas apestando la mochila no es una buena idea en general.

Comprueba también qué cantidad de bebida alcohólica puedes transportar antes de llevarte un disgusto en el aeropuerto.

5. Ser demasiado ambicioso

Salir de viaje cuesta dinero y tiempo y cuando andamos escasos de los dos y tenemos mucha ansia por descubrir caemos en el «viaje atracón». Es muy habitual ver a mochileros novatos queriendo recorrer 4 países del Sudeste Asiático en tres semanas… pero luego viene un tifón y te pone en tu sitio… como nos pasó a nosotros que nos quedamos atrapados 8 días en Hanoi sin poder salir.

Con o sin tifones, los viajes de muchos kilómetros sin ton ni son, recorriendo por recorrer sin tener tiempo de parar para disfrutar un poco de lo que ofrece cada ciudad solo sirven para fardar a la vuelta de todo lo que has visto, pero lo has hecho tan deprisa que hasta las fotos te han salido borrosas.

6. Elegir destino sin tener en cuenta el clima

Muchas veces no tenemos libertad para viajar cuando queremos así que elegimos un destino en las fechas que tenemos de vacaciones sin tener en cuenta qué tiempo hace allí. Viajar en septiembre a Costa Rica o en época de monzón a Kerala puede amargarte un viaje que en otra época del año sería maravilloso. Piensa que no se trata solo de la incomodidad climática, muchos lugares quedan inaccesibles y circular por otros puede resultar peligroso.

7. Olvidarte de desactivar los datos

Itinerarancia

En Europa afortunadamente ya no hay problema con eso, pero fuera de ella este despiste puede costarte realmente caro.

Tienes que comprobar que tienes desactivada la itinerancia de datos, si no tu teléfono buscará una red a la que conectarse en cuanto llegues a tu destino cuyas condiciones desconoces.

Tu operador te informará en cuanto aterrices de los precios de utilizar el roaming, pero suelen ser un sablazo.

Si quieres hacer llamadas o tener datos sin tener que peregrinar buscando wifi y que no te salga por un ojo de la cara lo mejor es que te compres una tarjeta sim internacional, así tendrás clarísimo lo que te vas a gastar con el móvil.

8. Fiarte de los conductores de tuktuk/taxistas

Por supuesto que te encontrarás muchísimos conductores honestos, pero como recomendación general, apalabra el precio por adelantado o exige que pongan el taxímetro si lo prefieres. Desconfía cuando te digan que «ese hotel está lleno» o «ha cerrado» y mucho más si ellos conocen uno mucho más barato. Si ya te dicen que te van a parar a ver un par de tiendas que te van a interesar huye como de la peste.

Procura llevar llevar dinero suelto porque muchos nunca tienen cambio aunque suelen aceptar divisas tan ricamente.

¿Y tú? ¿Qué errores cometiste en tus primeros viajes?

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4 pensamientos sobre “Las 8 cagadas del mochilero novato”

  1. Cuanta razón tenéis. Me ha encantado lo de los «por si» porque -como recogéis- refleja una realidad por la que todos hemos pasado la primera vez. Total para acabar luego utilizando dos pantalones y dos pares de camisetas.

    1. Ay, amigo, cuantas chorradas hemos paseado por el mundo. Esto es lo que más me ha costado ir cambiando. De hecho sigo llevando un botiquín excesivo y lo único que acabo usando siempre es el paracetamol. Y con la ropa al final me pongo siempre lo más cómodo. Al menos ya no viajo con el neceser que llevé a mi primer interrail que era del tamaño de un transportín de gato.

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