Bruselas secreto: lo que ninguna guía te cuenta

Lo mejor de Bruselas: ¡vivo allí!

Ay, mi Bruselas, la capital de Europa, una gran ciudad que, sin embargo, se puede recorrer a pie de punta a punta. Bruselas tiene muchos encantos ocultos que los visitantes a menudo pasan por alto.

En este post te voy a descubrir sitios de Bruselas que solo conocemos las personas que vivimos aquí y te doy consejos y recomendaciones que no encontrarás en las guías de viaje.  

Y por supuesto dónde comer y salir, dónde comprar los mejores bombones y más baratos, cuáles son las mejores cervezas belgas, los parques más bonitos, los barrios con más encanto, mercadillos de Bruselas y mucho más

Vamos a hacer un recorrido por zonas y los mejores sitios que yo he descubierto. ¡Si descubrís alguna otra joya secreta, dejadla en los comentarios!

También te vendrá bien echarle un vistazo a la guía completa de Bruselas. Y para una visión general del país, no te pierdas esta práctica guía práctica para viajar a Bélgica.

Contenido

Bruselas centro

Al centro de la ciudad se le llama el pentágono, por motivos obvios:

La Grand Place

En el corazón de Bruselas está la Grand Place, con su maravillosa aguja del ayuntamiento, el museo de la ciudad y las antiguas sedes de comercios y bancos, hoy reconvertidas en hoteles, bares y restaurantes, por supuesto ahí todo es caro, pero sólo un poco más caro, ya que Bruselas… es caro. 

En la Grand Place está un restaurante muy famoso que se llama Le Roy d’Espagne (el rey de España) y es famoso porque tiene muñecos de señores colgados cuya leyenda dice que son los señores flamencos que el duque de Alba tuvo a bien ahorcar cuando los españoles rondábamos por aquí, pero los camareros te cuentan amablemente que no, que tuvieron que ahorcar a los pobres muñecos antes de que los hooligan ingleses los vomitaran y los tiraran por el balcón. Haya paz, los tudescos no nos odian tanto a los españoles como en otras latitudes más al sur. El restaurante es caro, pero curioso y tiene gran variedad de cervezas.

Saliendo por la rue au Beurre desde el Roy d’Espagne llegamos a la monísima iglesia de Saint Nicolas que merece que entres y eches un vistazo.

Porcos rossos en la Grand Place

Las mejores cervezas Belgas con buenas vistas

Enfrente tenemos la Bolsa, que alberga el museo de la cerveza y una terraza en último piso con muy buenas vistas de la preciosa aguja de la Grand Place y de Saint Nicolas. Puedes sentarte en la terraza y probar una de las decenas de cervezas que tienen a precios nada módicos, pero merece la pena. Y aunque no te tomes nada, las vistas son gratis (creo que es la única vez que saldrá la palabra gratis en este post). Y hay unos baños gratis (a ver lo que duran) que también puedes usar a placer.

Las mejores patatas fritas belgas

En la plaza de la Bolsa bajo un despliegue de banderas belgas puedes encontrar unas de las que se dice que son las mejores frittes de la ciudad: el Fritland. Siempre tiene cola.

Las frittes son la típica comida belga posterior al descubrimiento de América (antes presumo que tomarían sólo calabaza y repollo para comer, merendar y cenar) que consiste en patatas rebozadas en mantequilla/grasa de buey y luego fritas, parece que el truco está en la diferencia de temperaturas de las 2 cocciones, la primera baja y la segunda alta para hacerlas crujientes . Un cartucho suele costar alrededor de los 4€ euros más 1€ de la salsa que se paga aparte (las mejores para mi gusto son la andalouse y la tártara).

En las fritterie también puedes encontrar otro hito de la gastronomía belga: la metralleite: consiste en un bocata de frittes (las patatas fritas) con otra fritanga a elegir (salchicha, queso rebozado, etc) y salsa a elegir. Te lo pides para llevar y luego puedes llamar directamente a un endocrino para que te dé la extremaunción gástrica. 

Al lado del Fritland está el Wasbar, un sitio donde puedes hacer la colada mientras te tomas un brunch. El mejor invento del mundo después de la tapa española y el ponerle un palito a un caramelo: el bar-lavandería.

Al otro lado de la Bolsa está el Patatak, que son unas patatas fritas hechas con más esmero y donde puedes encontrar boniato frito (apto para veganos). Es más caro que el otro, tiene salsas más originales, tiene buenas cervezas y aquí sí que te puedes sentar. 

Dónde comer comida internacional en el centro de Bruselas sin arruinarse

Si prefieres algo más saludable, al lado del McDonalds (donde el baño es de pago incluso comiendo allí) sale la calle de Paul Devaux y ahí tienes dos buenos restaurantes: el Au bon bol (noodles artesanales) y Alí Babá (comida libanesa, un falafel de escándalo y parrilla para los amantes de la carne). No os engañéis por la fachada, son muy buenos y están muy bien de precio (y el Alí Babá abre hasta tarde y tiene una sucursal más pintona haciendo esquina). Por la otra calle (Jules van Praet) encontrarás más restaurantes (un par de tailandeses buenos) y enseguida llegas a la zona de Saint Gery, ideal para tomar algo en una de sus animadas terrazas que están bastante llenas aunque haga cero grados. 

Bajando hacia la Rue Dansaert tienes el famoso L’Archiduc (para mi gusto sobrevalorado por los idiotas, como todos los piano bar) y un restaurante con muy buena fama, el Fin de Siècle, donde te puedes comer el plato típico de Bélgica, la Carbonade Flamande (un guiso de carne a la cerveza). 

Para comer los famosos moules (mejillones) con patatas fritas, otro plato del que están muy orgullosos los belgas, ve a Chez Leon, en la rue des Bouchers. El precio medio suele rondar los 20€ para un “barreño” de mejillones y una ración de patatas. Quizá en Chez Leon salga un poco más caro. Yo los probé de rebote y la verdad es que son mejillones hervidos con una salsa de vino blanco y apio que no vale para nada, pero oye, probadlos a ver si le encontráis más enjundia.  En esa calle está también el famoso Delirium (la cerveza del elefantito rosa (+8º)) y multitud de bares y restaurantes. 

Otro sitio interesante para comer es el The Wolf. Similar a los mercados de moda de Madrid donde puedes comprar comida en cualquier stand y te sientas en las mesas del centro a comerla. Está bien porque cada persona puede elegir el estilo de comida que le apetece y así no discute el vegano del grupo con tu cuñado, que pide carne hasta para rellenar un donut. Otro pro es que puedes ir al baño gratis y el principal contra es que los muy cutres te cobran medio euro por un vaso de agua del grifo. Ahí puedes comerte una pizza en la Piola Pizza, que es caro, pero tiene un premio como la 20º mejor pizzería del mundo (tiene otro local en Bruselas, en Saint Josse).

El niño, la niña y el perro meones de Bruselas

Saliendo por la calle adyacente al ayuntamiento (Rue Charles Bulls) está la típica estatua que hay que tocar para volver a la ciudad. Como es un señor, hay que tocarle un brazo y no una teta como al resto de estatuas femeninas en este reino patriarcal que es el mundo. El señor es Everard t’Serclaes, Lord of Kruikenburg, quien liberó la ciudad del Ducado de Brabante (los flamencos) en la guerra de sucesión. ¡Atención que ya en el siglo XIV se llevaban todos en este país como el perro y el gato! Ya os anticipo que esto garantizar el regreso sobando el brazo es mentira, que yo estas tonterías no las hago y ya antes de vivir aquí visité la ciudad 30 veces.

Siguiendo por esta calle llegas al famoso Manneken Pis, el chavalito con problemas de incontinencia que en ocasiones especiales (a elegir, o más bien, a pagar) es vestido con cualquier modelito. En la verja que lo protege tenéis un calendario de vestuario, ¡hazte con todos! En el museo de la ciudad podéis ver su armario, para fans de la moda de estatuas decepcionantes.

Aparte del Manneken Pis está también la niña meona, Jeanneke Pis, al lado del archifamoso Delirium y el perrete meón, Zinneke Pis, en una calle aleatoria cerca del centro. ¡A ver si lo encuentras!

Saliendo de la Grand Place por la rue des Chapeliers, llegas a la intersección de las calles Marché aux Fromages con la rue des Brasseurs. Ahí hay unas cervecerías que no están mal y también muchos sitios de comida barata en plan pitas.

El perro meón de Bruselas

Art Nouveau en Bruselas

El Art Nouveau, un movimiento artístico y arquitectónico que floreció a finales del siglo XIX y principios del XX, dejó una huella profunda en Bruselas. La ciudad es conocida por su rica colección de edificios de este estilo, caracterizados por sus líneas curvas, motivos orgánicos y ornamentación elaborada. Destacan el Hôtel Tassel y el Hôtel Solvay, ambos de Victor Horta. Si te gusta el Art Nouveau puedes hacer alguna ruta organizada o por tu cuenta. Encontrarás este bonito estilo arquitectónico sobre todo en el Barrio de Saint-Gilles y en Avenida Louise, aunque hay muchos edificios repartidos por todo Bruselas. 

Mira al suelo, encontrarás muchos mosaicos preciosos
Decoración en la fachada de una brasserie de Bruselas

¡Descubre Bruselas conmigo!

Vivo en Bruselas desde hace 4 años y pese al mal tiempo me he enamorado de ella y de su multiculturalidad.

Voy a enseñarte la capital de Europa de forma divertida y diferente, en español y en un grupo muy reducido para que sea una experiencia muy personal. 

Organizo visitas por todo Bélgica. 

Contacta conmigo enviándome un mensaje a nuestro instagram.

Tripconsejo para culturetas

Museos y exposiciones al mejor precio

Si aparte de atiborrarte a alimentos bañados en mantequilla y aceite de girasol quieres atiborrarte a cultura, puedes sacarte el Pass Musées, con acceso ilimitado a 246 museos en toda Bélgica durante un año. Aquí la lista y las ventajas que ofrece (descuento en viajes, etc) https://www.museumpassmusees.be/fr/offre

La ruta del cómic de Bruselas

Por todo el centro puedes encontrar innumerables tiendas de cómics y merchandising y hay varias rutas del comic y de los murales. Los belgas están muy orgullosos de ser la capital mundial del cómic y hay más de 80 murales decorando fachadas por toda la ciudad. 

Además está el Museo del Cómic donde hay una exposición permanente de la historia del cómic y exposiciones temporales de autores. Todo esto es muy para los amantes del cómic, no son dibujitos de “moñecos”, sino cuidadosas explicaciones de la evolución de la técnica y la historia del cómic en Bélgica, para acabar en una sección más internacional (no tan extensa). A mucha gente le parece un poco densa y aburrida aunque también hay zona para niños y, por supuesto, una tienda.

De compras por Bruselas

A un paso de la Grand Place recorre las lujosas las galerías Saint Hubert y la rue du Marché aux herbes, calles comerciales donde no te vas a aburrir.  A un paseo corto de la Grand Place está la zona comercial de De Brouckère y la rue Neuve. Hay muchas tiendas de marcas (las mismas que en el resto de ciudades, viva la globalización), el centro comercial City2 (ya en Rogier) y las Galerías Inno que vienen a ser como la versión portuguesa de El Corte Inglés. 

Los murales de Bruselas

Tripconsejo cervecero

compra en el aeropuerto

Las cervezas del aeropuerto para llevar están muy bien de precio, así que si quieres llevarte es mejor comprarlas aquí y evitar problemas con la mini mochila a reventar que te has traído para el finde. Son de 0,75 cl, hay varias marcas y son un regalazo para tus paisanos.

Las mejores cervezas belgas que debes probar

Las cervezas belgas, consideradas como patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 2016, sin duda son uno de los grandes atractivos del país. Mola mogollón entrar en una brasserie (es como se le dice a las cervecerías aquí, no te creas que vas a ver chorizos a la brasa, brasserie es un bar) y encontrarte no sólo varios grifos, sino cartas extensísimas con una gran variedad de cervezas embotelladas. Pero OJOCUIDADO que esto son palabras mayores y con sólo dos cervezas de más de 8º puedes salir con ganas de hacerles un zapateao a los flamencos (de Flandes). Para estudiar en profundidad la cerveza belga (aparte del museo de la cerveza en Bourse), puedes leer un poco más aquí y aquí.

Mi consejo es que te olvides de la Leffe y le des una oportunidad a las demás. 

Mis preferidas fuertes son ⭐Delirium, Duvel, Triple Karmeliet y Chouffe. Las IPAs ya sabéis que son como beberte una ensalada de dientes de león, para gustos (yo les cogí manía). 

Las cervezas tipo lambic o gueuze son bastantes ácidas y no gustan a todo el mundo, por no decir a casi nadie. 

Las trapistas son fuertes y de sabor potente, sobre todo la Orval (tampoco le gusta a todo el mundo esta última) y por último las afrutadas, que suelen ser de cereza o frambuesa. A mí me gustan, pero normalmente si te gusta la cerveza consideras a estas últimas brebajes sin sentido. Y estas cervezas afrutadas suelen ser o fuertes o muy flojas, no hay término medio, así que elige cómo quieres que te afecte. Las pils típicas son lo mejor si no quieres emborracharte: Stella Artois, Jupiler, Maes, Primus o Cristal. 

Lo bueno de aquí es que muy mal se te tiene que dar para encontrar una cerveza mala.

Normalmente los bares tienen una de estas marcas y luego infinidad de las fuertes, cada una con su copa especial. ¡Y eso me encanta! Ahora cada vez que voy a España ya no me puedo tomar una cerveza a morro, siempre pido copa. Hacedme caso, se saborea mucho más y no tragas tanto gas.

Tip para salir de marcha en Bruselas

lleva dinero en efectivo

En muchos bares no admiten el pago con tarjeta, por el motivo obvio de no pagar impuestos. Por eso te recomiendo llevar siempre algo de efectivo, no sea que el camarero se quede como el salvapantallas de Windows cuando le digas que solo tienes tarjeta. En otros sitios, sin embargo, no aceptan cash. Así que lleva tarjeta y efectivo. Binvenido a Bélgica, el país que te dará la vuelta al cerebro como cuando guardas los calcetines. 

Bruselas desconocido: Más allá del centro

A menudo los turistas no salen del centro y es una pena, porque Bruselas tiene otras zonas muy interesantes con impresionantes parques, museos, mercadillos y restaurantes que dan una visión mucho más completa y realista de lo que es esta cosmopolita e pequeña gran ciudad. A continuación te hablo de los barrios de Bruselas y de todo lo que puedes encontrar allí. 

Ixelles

Ixelles empieza en Porte de Namur, de donde sale una gran calle comercial (Chaussé d’Ixelles) que está muy animada de compras los sábados y que lleva a la plaza Fernand Cocq. En esa calle están también las galerías Toison d’Or (una buena opción si llueve y no quieres meterte en una cafetería a pagar 4,5 por un café).

En la zona de Matongé encuentras a la comunidad africana con peluquerías, tiendas de telas y algunos restaurantes donde puedes comer platos africanos bien de precio, uno de ellos es el Au soleil de África, con un buen plato vegetariano y a veces el mafe (salsa de cacahuete) está espectacular (otras sabe a tomate de bote). 

En Fernand Cocq está la Pastelería Renard famosa por sus cinnamon rolls (se acaban temprano) y varias cafeterías y restaurantes como Le cocq Bruxelles o la cervecería Contrebande

En las calles adyacentes hay buenas brasseries como L’Athénée o Le pacific y el bar lésbico que te mencioné antes, el Crazy CircleEn la plaza Londres está el famoso Bia Mara de fish and chips y unas cuantas cervecerías y  en la zona de San Boniface también encontrarás restaurantes y cervecerías interesantes también. ¡Echa un ojo! La iglesia de San Boniface es bonita por fuera pero por dentro no hay gran cosa. 

Molembeek

Cruzando el canal de Charleroi llegamos al tristemente famoso barrio de Molenbeek, donde volvieron tan ricamente los terroristas de la sala Bataclan hasta que la astuta policía belga les cazó. Es un barrio sin demasiado interés turístico pero tiene muy buenos precios para comer y la gente, la mayoría del Magreb, son encantadores. Y como les gusta mucho el dulce, hay muchísimas pastelerías donde puedes iniciarte en el seductor camino de la diabetes.

Hay muchísimas tiendas de fruta y verdura fresca y puedes encontrar muchos cachivaches árabes, desde alfombras para rezar, tajines, hiyabs, lámparas… Hay algunas calles donde no sabes si estás en Bruselas o en Tánger, todas las mujeres veladas y ellos con chilabas. Es parte de la magia de Bruselas, y probablemente lo que hará que más pronto que tarde esto acabe como el rosario de la aurora porque esto a mucha gente no le mola un pelo. Y no quieren darse cuenta de que Bruselas sin esta gente ya no sería Bruselas.

Hay diferentes días de mercado con frutas, verduras, queso y toda clase de productos a muy buenos precios y merece la pena darse una vuelta para ver el ambiente y comprar. 

En Molembeek (camino a Koekelberg) está uno de mis restaurantes preferidos: Jours à damas (rue de l’esperance, 1). Es un restaurante sirio decorado al estilo Allahesgrande (brillos y cortinajes) y con comida deliciosa a la parrilla, barata y abundante.

Por cierto que a nada que salgas del centro no sólo puedes encontrarte de repente un mercadillo (no sólo de venta normal, sino de vecinos que limpian la cave (el trastero) y ponen sus cachivaches a la venta en la calle) sino que la gente deja muchas cosas a donner. A veces son pura basura pero otras muchas veces son cosas en muy buen estado y aquí a nadie se le caen los anillos por llevarse a casa una mesa o una sudadera que han dejado en la calle para su reutilización. En eso tenemos mucho que aprender, la verdad. Si te encuentras un mercadillo, date una vuelta que no te vas a arrepentir.

Anderletch

En el sur de Bruselas estaban los antiguos mataderos reconvertidos en el mercado de L’abbatoir (metro Delacroix o Clemenceau). Es un lugar bullicioso y muy ruidoso, con los tenderos gritando sus ofertas a voz en grito. Hay cientos de tenderetes con ropa de primera y segunda mano, artículos para la casa y por supuesto, comida. Aquí encontrarás los mejores precios de Bruselas en pescado, carne, especias, frutas y verduras y algunos restaurantes bien de precio. También hay una lechería donde pillar leche cruda (aquí hay diferente legislación que en España porque hay variedades de queso que sólo pueden elaborarse con leche cruda). La mantequilla artesanal aquí y en Francia es espectacular. Yo me he enganchado para algarabía de mis michelines y siempre tengo un paquete en la nevera. 

Hay muchas tiendas de productos africanos donde te hablan con un acento muy divertido por si buscáis productos en concreto difíciles de encontrar. Los sábados por la mañana L’abbatoir está en todo su esplendor lleno de gente y te ofrecen probar de todo los vendedores “amiga, amiga, prueba parsimon”. Hay muchísimo marroquí y todos chapurrean el español para disgusto de mi práctica de francés. Los dátiles están buenísimos y súper baratos, si te gustan, date un homenaje de glucosa saludable. Este mercado está al lado del metro. 

Koekelberg

Desde el centro, cruzando el canal y tirando la cuesta hacia arriba, con una gran cruz roja presidiendo la noche desde su gran cúpula, llegamos a la basílica diabólica de Koekelberg. Es espantosa por fuera, pero si pagas un precio nada módico, puedes subir al mirador de 360 grados desde el que se ve todo Bruselas, incluyendo el Atomium. Por ahí cerca está el Khinkhali House, un restaurante georgiano muy rico y barato, y donde muchas veces hay fanfarria. ¡Un khachapuri es ideal después de ese mirador!

Toda la basílica está rodeada de jardines que en verano son una delicia, incluso con una pequeña guinguette (un quiosco de bebidas con terraza como ya os he explicado antes).

Gare du Midi 

Es una zona no muy recomendable por la noche. Los domingos por la mañana está el mercadillo de midi, similar al del abbatoir. Tienen unos puestos de crepes marroquís tan deliciosos como asqueroso es el sitio donde están, debajo de los scalextric de las vías del tren. Merece la pena perderse por ahí. No es para turistas, pero tienen una zona de venta de plantas espectacular en uno de los lados de la estación (por fuera, claro), no caigas en la tentación de querer llevarte una monstera en Ryanair

Si te gusta el pescado puedes comer en uno de los restaurantes de pescado marroquíes de la zona, pides pescado al peso y te aseguro que te metes una fuente de pescado por precios irrisorios (incluso más barato que España) cocinada al gusto. Estoy hablando de salir rodando por unos 12€ por persona aunque no te lo creas. La primera vez que fui allí con una amiga y empezó a pedir pensaba que la cena nos iba a salir a 60 pavos y pagamos 10€ cada una. No venden cerveza pero suelen ser majos y algunos te dejan comprarla fuera y bebértela allí (sé educado y al menos cómprales una botella de agua). En ramadán están o cerrados a medio día o de bote en bote para la cena así que mejor no ir.

En las inmediaciones puedes visitar el  Museo de las alcantarillas (Musée des Égouts), como curiosidad. Apestoso y curioso a la par. 

Tomarte un té verde con menta en la zona en las cafeterías marroquíes es un must. No hay mujeres por motivos que desconozco. Las árabes no sé si no gustan de entrar pero las occidentales no suelen ir salvo raras excepciones como yo. Siempre me han tratado muy bien, la verdad y tienen precios correctos (té a la menta 2,50). Por la zona hay shisha lounges donde una cachimba y 2 tés te sale por 20€ y echas la tarde. Deja los prejuicios a un lado y entra.

Barrio Europeo y Etterbeek

Nada más salir del centro de Bruselas te vas encontrando las típicas casas flamencas, mansiones reconvertidas en edificios de 3 pisos para sacarse pingües beneficios con los alquileres. Hay calles muy bonitas, y si eres cotilla como yo disfrutarás mucho bicheando de reojo dentro de los grandes ventanales y la buena iluminación que suelen tener (normal que hagan casas acogedoras, cuando aquí en invierno anochece a las 3 y hace un frío de cojones). No seas muy descarado que se considera de muy mala educación el fisgar casas ajenas aunque te lo pongan a huevo. Y llegas a las instituciones europeas pasando por el parque de Ambriorix, que empieza con un estanque lleno de vida (de noche cuando vuelvo de Ixelles oigo a las ranas discutir con los patos) flanqueado a ambos lados por hermosas casas estilo art nouveau. En primavera y verano suele estar lleno de familias y chavales jugando. 

Un poquito más de cuesta y pasando por la calle con el nombre más evocador de Bruselas, el Taciturne Willem de Zwijgerstraat (Guillermo I de Orange-Nassau), llegamos a Schuman, epicentro de las instituciones, donde te puedes hacer la foto con las banderitas de la UE que sale siempre por la tele cuando un periodista está contando qué se cuece por aquí: “Bruselas dice…”. Si miras por los edificios de alrededor verás muchos locales desde donde se hacen las conexiones para las noticias.

Cómo visitar el Parlamento Europeo en Bruselas

una visita única y gratuita

Aprovecha tu visita a Bruselas para visitar el Parlamento Europeo, es interesante y te llevará aproximadamente una hora. Te explico qué tienes que hacer para visitarlo: 

  • Reserva tu visita: Puedes reservar una visita guiada en su web oficial. Se recomienda hacer la reserva con antelación, especialmente en temporada alta. También hay opciones para visitas sin guía, donde puedes explorar por tu cuenta, así lo hice yo. Te entregan un aparatito con audio y video que te explica el funcionamiento del parlamento y puedes entrar en el hemiciclo. La visita es interesante y entretenida, te la recomiendo. 
  • Horarios: El Parlamento está abierto al público de lunes a viernes. Cuando reserves te darán a elegir una franja horaria. 
  • Documentación: Necesitarás un documento de identidad (como un pasaporte o DNI) para acceder y el código o QR que te envíen si reservas por la web. 
  • Cómo llegar: Transporte público: La estación de metro más cercana es Maelbeek. También puedes llegar en tranvía o autobús. Si te alojas en el centro puedes ir caminando hasta el barrio europeo.
  • Exposición y actividades: Hay una exposición permanente que ofrece información sobre el funcionamiento de la UE. A menudo, también se organizan eventos y actividades para los visitantes.
  • Asistencia a sesiones: Si quieres ver una sesión plenaria, verifica el calendario de sesiones en el sitio web del Parlamento, y asegúrate de reservar con antelación.

Muy cerca de la sede del Parlamento está la Casa de Europa, un interesante museo interactivo (y gratuito). Te recomiendo la visita, sobre todo si llueve o hace frío. Es bastante entretenido, incluso para los niños. De hecho seguro que te encuentras visitas escolares.  

💋 Puticonsejo

Abre el tinder, los hombres están especialmente bellos con sus trajes y aunque para mi gusto las mujeres van un poco encorsetadas, mola, y como la mayoría tienen la familia en España aquí hay un puterío que ni en el Vaticano en época de Juan Pablo II. 

Si prefieres los rollos de canela puedes comprarlos en la Misión de los marineros finlandeses, donde aparte puedes comer, puedes ir a misa e incluso a la sauna. Un sitio curioso donde los haya. 

Uno de los epicentros de la zona es la place Jourdan. En el centro hay otra fritterie aclamada de nuevo la mejor de Bruselas (como todas XD): Chez Antoine. Siempre hay cola, en invierno y en verano. Los bares de alrededor te dejan sentarte a tomar su cerveza con las frittes de chez Antoine, que probablemente murió de un infarto comiendo sus patatas esperando la reconciliación Flandes-Wallonia. Hay también unos cuantos restaurantes en los que a nivel personal destaco la pizzería 450 gradi, el ramen Takumi, el Mine Madeh (comida libanesa con panes que hornean a cada momento) y la hamburguesería Jilles dicen que es tan deliciosa como cara. Ahí no me han visto a mí el pelo. Para beber cerveza, ojocuidao, que en casi ningún bar de la plaza acepta tarjeta y todos cobran en el acto (es decir que si planeas beberte 7 cervezas las vas a tener que pagar una a una). El Beers Bank o el L’autobus están bien si hace frío para estar en las terrazas de los bares de enfrente. El café Kosmos también es interesante y pinchan música los findes para el pequeño aforo que tiene (no le presupongo más de 30 personas dentro sin tener que subirse los unos a los otros).

Cruzando la plaza está el Parc Leopold. Es pequeño pero tiene muchos patos que nadan incansablemente con gallinetas, una pareja de cisnes y una comunidad de tortugas en el estanque del centro. La gente de las instituciones va ahí a tomar el sol y comer entre hacer un poco y hacer nada. Esto es broma, que luego se enfadan si se lo dices.

Si te has quedado con ganas de parques, a 5 minutos tienes el parque del Cinquentenario. En invierno entre que los árboles no tienen ni una hoja y que está lleno de cuervos te puedes imaginar que estás en una película de terror de los 70, pero en primavera y verano es una maravilla y la guinguette está hasta arriba (también ponen comida). La gente bebe, hace picnic, hace deporte y si te descuidas, se te hace tarde y vas por donde no debes, pues igual te toca pegarte una carrerita para que no tenga que llamar la policía a tu familia diciendo que te has tropezado y has caído en la bragueta de un violador. Menudo disgusto descolgar el teléfono y que te hablen en francés, ahórraselo a tus seres queridos. Este consejo es extensible a todos los parques de Bruselas de noche.

Si tienes mucha suerte podrás visitar el famoso Pabellón de las Pasiones Humanas de Víctor Horta porque abre muy pocas veces al año. Este pabellón acoge la gran obra escultórica de Jeff Lambeaux para la EXPO de Bruselas en 1897, que el artista no logró terminar a tiempo. En esa exposición universal Leopoldo II hizo gala de sus tropelías en el Congo en el el parque Tervuren. El hijo de putero del monarca trajo a 267 hombres, mujeres y niños negros y 2 pigmeos a los que cerca de un millón de visitantes atiborraron a comida y cacahuetes como en cualquier otro zoológico. Esta pobre gente acabó tan embutida que la organización tuvo que poner un cartel para que los blancos no les tiraran comida. Este rezaba literalmente: “Los negros son alimentados por el comité organizador. Esta era la catadura moral europea de hace menos de 150 años y ahora los queremos lejos de nuestras fronteras. Lo raro es que decidan no pasarnos a todos los blancos a cuchillo.

El arco del Triunfo que corona el parque Cinquantenaire y que es el que le da el nombre fue construido en 1880 por el 50 aniversario de la independencia de Bélgica. Flanqueando el arco está el Real Museo de las Fuerzas armadas y de Historia Militar, el Museo Real de Arte e Historia y el Autoworld, para que que no te aburras. Detrás del arco está la plaza de Merode, con muchos bares y restaurantes también, pero si giras a la derecha por la avenida Des Celtes tienes 2 bares curiosos en el primer cruce, el Dèja vu, donde me he pegado buenos bailes con canciones de Rosalía y el de enfrente que es un bar donde te encuentras a la par señores raros y adolescentes, dado que está bastante barato, se llama L’unique alternative. El señor te va poniendo las canciones de los 80 que le van dando la gana en Youtube, lo mismo Pet Shop Boys que Karol G de repente ¡amazing! 

Schaerbeek

Y por fin llegamos a mi barrio, el barrio turco. Tiene una zona buena y una zona muy mala. Empezaré hablando de la mala: los alrededores de la Gare du Nord. Esta zona espantosa es conocida como el barrio rojo de Bruselas por los escaparates donde los puteros ponen a esas pobres mujeres obligadas a prostituirse. No es bonito, no es divertido y está llena de gentuza, cuanto más entrada la noche peor. Ahí se vende toda clase de drogas y ves a muchos chavales dándole más al papel albal que tu abuela para envolverte el bocata de la merienda. Si vas para ver a las mujeres prostituidas espero que te roben por gañán. 

Como el ser humano da tanto asco, las chiquillas están distribuidas en diferentes “secciones” (las negras, las del este, las latinas…). Según te alejas de la Gare du Nord empieza la zona buena, las calles donde viven los turcos y llegas a la gran iglesia de Sainte Marie en una plaza de gente que te suele levantar sospechas pero que creo que sólo son trabajadores (de mayoría búlgara) disfrutando de su tiempo libre entre obra y obra. 

Al girar una esquina llegas a la calle Haecht, donde están los restaurantes turcos que ofrecen parrilla, pan horneado al momento y el estupendísimo pide (una especie de pizza turca), que viene con salsas y  ensalada incluidas. Lo malo es que no venden alcohol, pero bueno, luego te diré donde encontrar buena cerveza por el barrio. Los mejores para mi gusto son Lale Pide y Has Pide. ¡Deliciosos! 

Por la mañana los restaurantes ofrecen un desayuno con buffet libre (dulce y salado) por menos de 15€ donde no necesitas comer más en todo el día. 

Si vas a tomar café no puedes irte sin probar un un kunefe con nata en Çankaya Künefe, un delicioso postre dulce con miel relleno de queso. Y luego te vas a correr al precioso parque de Josaphat para bajar la sobredosis de calorías. No vayas de noche, que no hay farolas y los patos y los conejos se han ido a dormir. En su lugar te recomiendo pasarte por el precioso ayuntamiento de Schaerbeek y tomar algo en alguna de las brasseries de alrededor, por ejemplo el Achille, que es una vinería muy chic. Aquí los precios son ligeramente más económicos que en el centro, atestado de turistas.

La iglesia de Saint Servais corona la cuesta donde empieza la pintoresca calle de Louis Bertrand, con edificios art nouveau y algunas brasseries muy bonitas e interesantes para ir, como Le Barboteur – Bierothèque.

Si te quedas con ganas de fiesta, encamina tus pasos hacia la Brasserie de la Mule, echa un ojo a la agenda de conciertos a ver si tienes suerte.

Como monstruo final de Schaerbeek puedes ir a ver la que a mi juicio es una de las plazas más feas de Bruselas, la plaza de Meiser. La torre de la televisión, apodada el OVNI, te va a hacer transportarte a los 80 cuando en esos paisajes urbanos espantosos la gente palmaba de sobredosis de heroína mientras tú veías La bola de Cristal.

Flagey

La plaza de Flagey es otra plaza del tipo horripilante donde hay 700 hectáreas sin oficio ni beneficio en medio donde los domingos se puede hacer el vermú ya que en ese vasto espacio vacío caben unos cuantos tenderetes de frutas y food tracks. Si hace bueno, es un buen plan tomarte un vinito y pad thai en el mercadillo.

Los findes por la noche el Café Belga se convierte en lo contrario de lo que aparenta ser de día. Pasa de una cafetería rancia tipo Nebraska a una discoteca donde la gente no tiene ningún pudor en subirse a las mesas a bailar. Eso sí, hay mucho teenager y gente joven un tanto brasas poniéndose hasta arriba de cerveza y espirituosos. 

Para calentar motores antes, hay unas cuantas cervecerías muy majas alrededor: Le melting potes, Le murmure y Flip. En La diligence se está bien salvo cuando lo hacen karaoke y se ponen a cantar soporíferas canciones en francés que mandan a Drácula a la tumba de nuevo.

Para comer por esa zona recomiendo el Mon tannour, un libanés muy rico, pero hay bastante oferta por las calles adyacentes.

En la esquina del Café Belga y al lado de una singular iglesia de ladrillos oscuros están los estanques de Ixelles, que también son bonitos para pasear. Si te animas a caminar en unos 20 minutos más, llegarás a uno de los bosques más atractivos de Bruselas: el Bois de la CambreEs un sitio precioso con un estanque en cuya isla del centro hay un restaurante muy famoso: el Chalet Robinson. Sólo se accede con un barquito. Aunque no vayas al restaurante puedes ir a pasar el día al Bois de la Cambre a hacer picnic, a correr, a montar en bici… También hay mesas de ping pong y un par de guinguetes.

Sablon - Marolles

Empezando en la iglesia de Notre Dame des Victoires en pleno Sablon con sus impresionantes vidrieras, tenemos dos opciones:

Durante el fin de semana de día baja por la rue de Rollebeek donde puedes tomar un brunch y luego giras a la derecha por la calle Haute hasta la rue des Renards hacia el mercadillo de pulgas de Marolles, en la plaza Jeu de Balle. Encontrarás mucha gente que viene a curiosear el mercadillo y muchos otros que vienen sólo a tomar algo por el ambientazo. Si tienes mono de comida española puedes ir al famoso Cabraliego, un centro cultural asturiano que lleva aquí más años que la tos y que es bastante conocido en la comunidad española de Bruselas (unos 60.000, somos más que en Zamora).

Si llegas al atardecer o de noche ve hasta el Palacio de Justicia y disfruta de las vistas, a lo lejos verás las entrañables bolitas del Atomium. A veces instalan una noria para mirar desde aún más arriba.

Saint Gilles

Otro de los barrios que está siendo gentrificado y colonizado por lo que aquí se conoce como los bo-bo(s): bourgeoise-bohème, lo que viene a ser como si fueras de Malasaña, que vas de clase obrera pero que en el fondo eres un poco pijo y te gusta vivir bien. 

Saint Gilles tiene un interesante paseíto, empezando por la puerta de Hal (no recomendable de noche) con su torreta simpática hasta la Commune de Saint Gilles, pasando por la plaza del Parvis. Es un barrio lleno de bares y restaurantes y en esa plaza hay uno que está muy bien y que suele haber conciertos y demás: el Café Maison du peuple. Atrévete a entrar en las brasseries porque hay muy buen rollo. 

Por la plaza Van Meenenplein donde está el ayuntamiento hay muchos sitios guays, no me atrevo a recomendarte porque todos molan pero me gusta en particular el Café la Pompe, al lado del metro Horta. Hay libaneses, pizzerías y algunos restaurantes latinos y brasileños porque parece que había aquí una gran comunidad latina. Si andas un poquito llegas al parque de Forest, que está bien (aunque siempre que he ido me ha llovido, así que llévate un paraguas por si te alcanza la maldición).

Laeken

Desde el centro, puedes ir andando hasta la Gare Maritime, que era como el antiguo puerto y fue un centro muy importante de comercio en Bélgica. Hoy es un sitio muy chulo donde ir a comer y tomar una cerveza, aunque la entrada está un poco desangelada, al fondo está la brasserie y suele estar animada, aunque no es barata. Y encima los baños no son gratis. Pero es una buena parada para descansar allí un rato si está lloviendo. Además puede haber un mercadillo con antigüedades, artesanía y cosas chulas, o de cómics… Se organizan cositas aquí.

Si sales por la parte de atrás, encontrarás un caminito que andando y andando te lleva hasta la iglesia de Sta Maria de Laeken. Es una iglesia donde está enterrada la reina española Fabiola y donde una vez al año hay una misa en castellano. Al lado de la iglesia está el cementerio, que es muy chulo de visitar, del estilo de Pere Lachaise de París, y es gratis.

Como estamos de excursión, puedes seguir hasta el Atomium, pasando por el Palacio Real, que no puedes visitar, pero los jardines abren una vez al año y hay tortas para verlos porque cierto es que los jardineros hacen un trabajo espectacular y están bien bonitos en primavera (se compran las entradas en internet con antelación y vuelan). 

Por esa zona también está la torre japonesa y el pabellón chino que nuestro amigo el hijoputero caprichoso de Leopoldo II hizo construir después de asombrarse con la arquitectura asiática en la Exposición Universal de París de 1900. Están cerrados al público por estar en permanente restauración, pero te da 300 vueltas la cabeza la primera vez que vas de ruta por ahí y te encuentras una arquitectura sobresaliendo de los árboles que no tiene nada que ver con el lugar donde estás. 

Louise

Es la zona pija de Bruselas, una calle comercial con tiendas de lujo por donde no paso demasiado porque no me llama la atención, pero donde está uno de mis restaurantes preferidos: un restaurante indio donde puedes comer un fantástico masala dosai, el Saravana Bhavan. Eso sí, no pidas cerveza porque está carísima y el sistema de extracción es bastante deplorable, así que vas a salir como si hubieras cenado en una churrería. 

Un poco más allá está la zona de Châtelain, con bastantes brasseries y restaurantes y la tienda de segunda mano más conocida de Bélgica, los Petit Riens (traducido como “nadita” XDD). Lejos de los precios de las tiendas vintage de segunda mano de Marolles, aquí puedes encontrar muy buenos precios y es una obra social que ayuda a mucha gente. Hay varias en Bruselas y tienen muy buena reputación.

Tervuren

El parque de Tervuren es una maravilla. Para llegar, tienes que irte hasta Montgomery y coger el tranvía 44. El camino es precioso. Ya en el parque puedes hacer rutas, picnic, perderte por los innumerables caminos, ver a los patos… Si tienes suerte incluso puedes ver un zorro, aunque no te lo creas eso también te puede pasar en el mismísimo centro de Bruselas. 

Aparte del parque, puedes visitar el museo de África, donde ves muchos objetos, una sala de taxidermia bastante aberrante donde para enseñarte a las especies se contribuye a la extinción de las mismas, si no recuerdo mal algo de botánica y de instrumentos musicales.  El museo te explica bastante por encima la colonización del Congo por parte de Leopoldo II, rey de los belgas (que no de Bélgica) y apodado “el carnicero del Congo” y del que hemos hablado antes cuando decidió hacer un “zoológico de negros” en este mismo parque. Hay una parte que han expuesto como automartirio donde se exhiben esculturas de negros a los que habían retratado poco menos que como monos sin pelo. Es bastante vergonzoso que para llegar a este museo tengas que atravesar el bulevar que lleva el nombre de este espanto de tío (Leopoldo II, recuerda este nombre) que se enriqueció a base de robar tierras y esclavizar a seres humanos, pero este país es así de psicodélico. Por el centro hay una estatua ecuestre del fulano que a menudo despierta vandalizada con pintura roja.

Ojalá algún día retiren los honores a este ser inmundo por cuya gracia fueron violadas, asesinadas, torturadas y mutiladas miles de personas, incluyendo mujeres y niños y cuyas consecuencias se siguen arrastrando en el Congo hasta el día de hoy.

4 respuestas

  1. Me encantó el viaje!! Todo precioso…Bruselas, Brujas, Gante…Y muy útil toda la información. La puse en práctica. Gracias!!

  2. Qué de información y qué interesante!! También me he reído bastante. Post muy top. Me lo apunto todo (el puti consejo también).

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