Para mí son las 05.30 de la mañana aunque el reloj diga que son las 23.30. Hemos vuelto esta misma mañana de Shanghai y trato de aguantar, a duras penas, despierta, un rato más para acostumbrarme cuanto antes de nuevo a nuestro horario. Así que si el post está un poco deslavazado la culpa es del jet lag. A continuación nuestras sensaciones fresquitas a la vuelta de China y algunos consejos útiles.
Lo mejor de China
China nos ha sorprendido mucho y para bien. Reconozco que teníamos ciertos prejuicios, algunos basados en las experiencias de otros viajeros y nos hemos encontrado con una realidad muy diferente a la que nos esperábamos.
- Los chinos: pese a nuestros prejuicios, los chinos han resultado ser gente encantadora en general que se esfuerza por entenderte y ayudarte. Esto es lo que más me gusta de viajar, que limpia todas las tonterías que uno trae en la cabeza sin saber de lo que habla.
- Su riqueza histórica y cultural: China es una de las civilizaciones más antiguas del mundo, con una historia que se remonta a miles de años. Esto se refleja en sus numerosos sitios históricos y patrimonios de la humanidad, como la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, los Guerreros de Terracota y, por supuesto, la Gran Muralla China.
- Su modernidad y limpieza: Entre Japón y Tailandia, China está mucho más cerca del país del sol naciente que del país del rey Bhumibol. Las ciudades chinas que hemos visitado tienen aceras limpias, carreteras excelentes, estaciones muy nuevas y modernas, metros rápidos y muy eficientes.
- Su gastronomía, enormemente rica y variada: Pese a que no nos seduce mucho su gusto por la casquería, hay una grandísima oferta de platos riquísimos. No nos atrevimos a investigar mucho porque en la mayoría de los restaurantes solo tienen la carta en chino y en foto o en el puchero muchas veces lo que pueden parecer setas puede ser cualquier víscera extraña de cualquier animal imaginable. Este ha sido, quizá, el país de Asia donde mejor hemos comido, aunque también hemos visto cosas que nos han dado miedo, asco y pena, como los escorpiones pinchados vivos en brochetas o las serpientes ahogadas en las tinajas de algunas bebidas alcohólicas. Sí, los chinos no son famosos precisamente por tratar bien a los animales.
Lo peor de China
- No es país para guiris: China es, sin lugar a dudas, el país donde nos ha resultado más difícil y frustrante la comunicación, de todos los que hemos visitado. Ni en los sitios más turísticos hablan inglés (solo la gente que te quiere timar) y los carteles están solo escrito en chino. Ni siquiera los gestos suyos y los nuestros se parecen, así que nos hemos sentidos «lost in traslation» la mayor parte del tiempo, aunque eso haya provocado las risas tanto de ellos como de nosotros. Tuvimos que dibujarle una taza de WC al señor de un autobús porque me estaba haciendo pis desde hacía horas y no había manera de que me dijera cuando iba a parar. Ni siquiera los números los hacen igual con las manos. Su gesto del seis es el que hacemos nosotros para simular una llamada de teléfono. Hasta el gesto de comer es distinto. La decisión más sabia que tomamos fue la de llevar reservados los trenes desde aquí. Cuando fuimos a por los tickets a la estación de Pekín nos sentimos abrumados por el tamaño del edificio y la masa humana haciendo cola. El gigantesco panel con los horarios de salidas solo está en chino. No me quiero ni imaginar llegar allí de nuevas sin saber qué tren coger, porque allí casi nadie habla inglés.
- El «comunismo chino»: Nunca hemos visto más McDonalds y Starbucks por metro cuadrado. La cantidad de tiendas de ropa de marcas occidentales y centros comerciales son de locura.
- La cultura del derroche: A los chinos les gusta fardar y por eso compran muchas tonterías innecesarias y piden grandes cantidades de comida en los restaurantes que muchas veces dejan sin probar, ante nuestros atónitos ojos. Parece que acabárselo todo es de ser un muerto de hambre y hay que demostrar en la mesa que uno puede tomar y dejar todo lo que se le antoje.
- Los precios de las entradas a los lugares turísticos: Todo es caro, muy caro. Lo único que puedo decir a su favor es que los chinos pagan el mismo precio que los extranjeros, algo que no ocurre en muchos países, donde se clava al guiri porque sí.
- Lo difícil que es cambiar dinero: Primero tienes que encontrar una sucursal donde te cambien, porque no en todas lo hacen. Luego la ventanilla en la que alguien chapurree inglés (no en todos los bancos alguien sabe algo de inglés). Y después relajarte y esperar a que miren con lupa tus euros y los recuenten unas 20 veces. Cuando contraté mi hipoteca no firmé tantos papeles ni tuve al banquero tanto rato haciendo papeleo. Por eso tienen una silla frente a las ventanillas.
- Las enormes masas humanas por doquier, en el metro, estaciones de tren, atracciones turísticas, calles comerciales… Al principio fue abrumador y, en ocasiones, agobiante. Sí, ya sabíamos que son mil quinientos millones y habíamos estado en Japón, pero os aseguro que a veces nos sentíamos como unos pequeños pececitos arrastrados por una enorme marea humana.
- Los escupitajos chinos y otras virguerías sonoras efectuadas por el cuerpo: Digamos que entre escupitajos, pedos y eructos os deleitarán con un porcentaje del 90% de los primeros y con el 10% restante de los otros dos. Lo malo de los escupitajos, es que se recrean, y parece que si no se esfuerzan en sacar el gargajo de lo más profundo de sus entrañas haciendo el mayor ruido posible, la cosa no merece la pena. Lo peor es que algunos chinos echan el gapo hasta en autobuses y estaciones, aunque por lo visto, esto sí está mal visto por ellos mismos. En la calle tienen licencia para esputar. Dicen que los jóvenes ya están abandonando esta bella costumbre. A nosotros no nos consta, aunque sí es verdad que los viejos son los más peligrosos.




2 respuestas
La verdad es que sí, te quedas con la sensación amarga de perderte muchas cosas por no entender nada, pero aún así merece la pena.
Esto de no poder comunicarte con nadie, y que no te entiendan ni siquiera los gestos, debe ser súper frustrante. Espero que vaya bien la recuperación del horario habitual 😛 Saludos!